Seamos realistas, hoy por hoy, ser sostenible ya no es una opción, sino una necesidad. Pequeños cambios pueden suponer una gran diferencia. ¿Qué significa esto? Que incluso con modificar cosas que no notaremos prácticamente, podemos tener un gran impacto. Un claro ejemplo es el uso de materiales biodegradables.
Al optar por productos fabricados usando estos materiales estamos aportando un granito de arena y, para nosotros, la diferencia es mínima, porque tenemos el mismo producto. Por ejemplo, los vasos, mucho mejor usar de cartón que de plástico y tú tienes la misma necesidad cubierta. ¿no te parece?
Veamos un poco más sobre ellos, ¿sabemos realmente qué son los materiales biodegradables y por qué son tan importantes?
¿Qué son los materiales biodegradables?
Es muy simple, son materiales que van a descomponerse de forma natural y en un periodo relativamente corto (y, por supuesto, sin dejar residuos en el entorno).
Los plásticos pueden tardar cientos de años en degradarse por completo, mientras, están contaminando el entorno y perjudicando a la fauna.
Vale, pero ¿Cómo saber que es un material biodegradable? Debe descomponerse en 6 meses o menos en componentes como dióxido de carbono, agua y minerales.
Diferencias entre biodegradable, compostable y reciclable

A lo mejor estos tres términos (biodegradable, compostable y reciclable) te confunden un poco, vamos a diferenciarlos y así aclaramos conceptos.
Un material biodegradable se descompone de forma natural, sin dejar residuos; los materiales compostables no solo se degradan naturalmente, sino que además se convierte en abono al estar compuesto de muchos nutrientes (aquí puede ser necesario emplear instalaciones de compostaje).
Por otro lado, los materiales reciclables no se descomponen, pero pueden ser procesados de nuevo para fabricar productos otra vez. Con los mismos recursos, podemos tener años y años de uso.
Tipos de materiales biodegradables
Papel y cartón
Estas son las opciones que probablemente se nos vienen a la mente al pensar en materiales biodegradables. El papel y el cartón se degradan en el entorno (importante que no estén plastificados o tratados con químicos, sino ya estaríamos incluyendo en los residuos materiales no biodegradables).
Aquí cabe mencionar el famoso papel con semillas que cumple su función como cualquier otro papel, pero con el añadido de que tras usarlo, puedes tener plantas y flores gracias a las semillas que lo componen.
Papel biodegradable y compostable: papel con semillas
El papel con semillas se elabora a partir de fibras naturales como algodón reciclado o celulosa (sin aditivos) y eso permite que se descomponga fácilmente sin dejar residuos tóxicos.
El gran extra es que contiene pequeñas semillas en su interior, así que este papel no solo va a desaparecer, sino que se convertirá en plantas o flores. ¿Qué mejor manera de acabar con los residuos?
Bioplásticos
Los bioplásticos se crean a partir de materias primas como el almidón de maíz, la caña de azúcar o la fécula de patata. Aunque no todos los bioplásticos son compostables, los que lo son (como el PLA) ofrecen una alternativa más que interesante a los plásticos comunes (derivados del petróleo).
Muy similares en apariencia, pero sin la parte negativa del uso de plásticos.
Telas naturales
Materiales como el algodón orgánico, lino, cáñamo o lana son biodegradables y sostenibles, sobre todo si han sido cultivados sin pesticidas ni químicos dañinos. Estas telas, una vez desechadas, se descomponen sin dejar rastro tóxico.
Residuos agrícolas y orgánicos
Aquí un ejemplo muy claro son los posos del café, la cáscara del arroz o el bagazo de caña. Se están utilizando para crear envoltorios, utensilios e incluso material para construcción.
Madera y bambú
Ambos son materiales biodegradables y, cuando se obtienen de fuentes sostenibles, también son renovables. Se usan en productos de uso cotidiano como cepillos de dientes, utensilios de cocina o mobiliario.
¿Por qué son tan importantes para el medioambiente?
- Reducimos la cantidad de residuos (evitamos la acumulación de basura en vertederos y océanos).
- Reducimos nuestra huella de carbono (menos gases de efecto invernadero)
- Protegemos los ecosistemas
- Favorecemos la economía circular
- ¡Concienciamos! Prioriza hábitos sostenibles
Apostar por ellos —como lo hacemos en Papel con Semillas— no es solo una decisión ecológica, sino también una apuesta por un futuro más consciente, verde y lleno de vida.




